- Impacto de su situación geográfica
- Población y renta
- Perspectivas: Mercado laboral, poder adquisitivo y jubilación
- Presión fiscal y social en una economía abierta
- Tensión social: Trabajo, cultura y conflicto
- Comercio bilateral y la acción de la Cámara de España
- La cultura como arma de venta. Una opción válida
- Sectores y cultura. Diversidad de perspectivas
- Modo de vida e imagen país
- Sector Inmobiliario, la inversión extranjera y los centros de negocios como alternativa a la inversión tradicional
1/ Impacto de su situación geográfica:
Nuestro vecino tiene una situación geográfica extraordinaria, pues comparte frontera con sus principales socios comerciales (Alemania, España, Italia, Inglaterra, Bélgica, Suiza), que además, están obligados a transitar por el país galo para mantener sus propias relaciones comerciales entre ellos, lo que – por un lado - supone un elevado coste de infraestructuras para Francia, pero - en contrapartida – la misma circunstancia le permite realizar una rápida amortización de las mismas (solamente de España, pasan la frontera 16.000 camiones por día, lo que representa cerca de 4.500.000 camiones españoles por año, si añadimos el nº de camiones alemanes, italianos, belgas, holandeses, ingleses, …, la recaudación por peajes, Impuestos Especiales sobre hidrocarburos, IVA por servicios diversos, multas, fianzas, etc, es suficientemente elevada como para amortizar costes y generar beneficios.
A los aspectos de logística de transporte y de infraestructura industrial, antes señalados, debemos añadir las infraestructuras turísticas de sus zonas templadas y mediterráneas, la enorme cantidad de kms de costa, el impulso que la diversidad climática, cultural y gastronómica dan al turismo, así como los salones y congresos internacionales y una impecable red de autopistas, de aeropuertos y de ferrocarril (Francia recibe unos 65 millones de turistas por año, que de retorno en sus respectivos países buscan reproducir, durante un cierto tiempo, los hábitos de consumo vacacionales, mejorando así el índice de penetración de las exportaciones francesas, aunque por el territorio francés también transitan los más de 60 millones de turistas que han visitado España, alemanes, italianos, suizos, austríacos, belgas, holandeses, británicos, nórdicos, franceses, ... ).
2/ Población y renta:
Tiene una población de 62 millones de habitantes (18 millones más que en España), con una renta Per-Capita bruta media superior a la española en aproximadamente un 20%. La población activa es de aproximadamente 28 millones y la activa ocupada próxima a 23 millones, lo que representa 5 millones de inactivos en edad de trabajar, alrededor de 13 millones de jubilados y 19 millones de jóvenes de menos de 18 años. Con una tasa de natalidad próxima a 1,9%, la substitución de la fuerza de trabajo del país queda garantizada, aunque la financiación de la jubilación empieza a plantear problemas al tradicional sistema de repartición, debido a una coyuntura de crecimiento anual más próximo a 1% que a 2%, lo que impide absorber a los recién llegados al mercado de trabajo si no presentan una alta cualificación.
3/ Perspectivas: Mercado laboral, poder adquisitivo y jubilación:
Un Mercado Laboral y una situación social muy especiales: Estos aspectos están configurando un mercado de trabajo con rasgos particulares: Desde hace años, la población activa ocupada a penas aumenta, el paro registrado en el INEM (ANPE) se reduce o incrementa ligeramente según los ciclos de actividad anual (9%) y el incremento del paro EPA (INE) se acelera; no obstante se registran incrementos notorios de productividad (efecto inducido de las 35 horas) sin que la FBCF Privado se haya aumentado significativamente, también se observa un incremento del Trabajo Temporal para el personal no cualificado o con baja cualificación y una cada vez mayor dificultad de acceso al primer empleo para los jóvenes, así como, de reconversión para los obreros de más de 45 años que han sufrido la deslocalización de su empresa. Por otro lado, para aplacar las tensiones sociales que estas situaciones generan, los sucesivos gobiernos han seguido incrementando el SMIC (Salario Mínimo Interprofesional: 1.150 € / mes ), produciendo una mayor polarización de los niveles de renta bruta y de clases, al diluir las clases medias con formación especializada en el conjunto de la clase baja, oponiéndola cada vez más al segmento media alta – alta. Este aspecto unido a la ley sobre las 35 horas ha paralizado seriamente la contratación de individuos sin formación y producido una presión a la baja de los salarios de la población formada, lo que genera un fuerte malestar social y un incremento de las clases marginales (RMIstes: Personas que viven de la asistencia pública, por medio de una renta mínima no contributiva: casi 1,5 millones de personas). La reforma de los regímenes especiales de jubilación, la flexibilización de las 35 h, la puesta en duda del estatuto de la función pública, las dificultades de acceso a la vivienda y al crédito y la limitación del derecho de huelga, auguran un invierno de grandes movimientos sociales, que se repercutirá en el resto del ejercicio.
4/ Presión fiscal y social en una economía abierta:
La Presión fiscal y social. Lo que acabamos de analizar, constituye una excusa inapelable al incremento de la intervención del Estado, a través de aumentos de la presión fiscal y social sobre las clases de renta media y media-alta, con el fin de compensar los costes estructurales de esta situación, y ello induce a la población a una mayor segmentación del gasto, limitando y condicionando los parámetros habituales de la inversión.
Pero, ¿qué impide a la empresa ya constituida contratar nuevo personal? Los elevados costes individuales forman parte de los costes empresariales y la cada vez más internacionalizada economía francesa, sufre en propia carne la importación de productos y servicios, de calidad equivalente y a precios netamente inferiores a los del mercado francés, pues han sido elaborados en países con costes estructurales y de mano de obra inferiores. (Problema de los productos textiles chinos, electrónica de consumo en Taiwan, …).
Uno de los rasgos más distintivos de los costes sociales en Francia, se manifiestan en el pago de cargas de Seguridad Social, que cada empresa retiene o recauda en nombre de la SS, cada mes: Si comparamos Francia con España, nuestro país presenta una enorme ventaja comparativa. El contraste con la situación española es muy fuerte y, durante años, nos ha permitido mantener una tasa de penetración de nuestros productos en aumento, aunque por desgracia, nuestro elemento diferenciador principal era el precio, y hoy en día, ya no es posible basar nuestra estrategia de desarrollo de la producción industrial en el factor precio, pues debido a la mundialización y al incremento de nuestro nivel y calidad de vida, es una batalla perdida de antemano. No obstante, las interferencias de los países emergentes, con sus bajos niveles de precios, en el sector servicios, es, por el momento, casi inconsistente, y como este gran sector ocupa un espacio cada vez mayor tanto en la generación de valor como en la tasa de ocupación, la situación de crecimiento española aún no se ve afectada.
5/ Tensión social: Trabajo, cultura y conflicto:
La Tensión Social. La situación actual del mercado interno francés es tensa, para mantenerse en la lucha, numerosas empresas francesas reducen sus márgenes hasta límites imposibles, afectando gravemente a los Flujos de Tesorería o Fondo de Maniobra, lo que obliga a retrasar y, en muchos casos, a suspender pagos. Estas situaciones se saldan habitualmente por la liquidación o cierre, incrementándose peligrosamente la conflictividad social, en donde la polarización de los asalariados juega un rol preponderante y en donde además, la presión a la baja que las poblaciones de inmigrantes ejercen sobre los salarios, correspondientes a puestos sin exigencia de cualificación particular, oculta una realidad cultural y económica importante, aunque difícil de medir, se trata de la aportación de valor generada por el acerbo cultural propio del prestatario de un servicio simple, esta plusvalía de la cultura popular tradicional (ignorada hoy por causa del multiculturalismo), por desconocida u ocultada, impide esbozar estrategias de desarrollo social válidas, exacerbando los conflictos.
6/ Comercio bilateral y la acción de la Cámara de España:
El Comercio Bilateral:
1/ España y Francia intercambian productos y servicios de calidad y valor equivalentes en los mismos sectores, pues tienen estructuras industriales y de servicios similares.
2/ España es para Francia el tercer proveedor y el segundo cliente, y Francia es para España el primer cliente y el segundo proveedor (3° en 2006).
3/ Los intercambios entre ambos países se incrementan anualmente alrededor del 2,5% y el coeficiente de cobertura español se mejora año tras año. Nuestras relaciones son muy intensas y esa intensidad produce fricciones, que necesitan la intervención usual de juristas y asesores de ambos países, lo que constituye uno de los puntos fuertes de nuestra Cámara, qué no sólo tiene entre sus miembros a los mejores bufetes de abogados, de expertos contables y de gestores de ambos países, sino que además ha creado un concepto de permanencia jurídica gratuita, exclusivamente dedicada a nuestros socios. Asimismo, y por último, es prioritario aumentar el valor de nuestras exportaciones y defender una política de marcas e imagen, acompañándola de ayudas a la internacionalización de PYMES, vía implantaciones que permiten consolidar la presencia en los mercados externos, lo que explica nuestro apoyo a la creación de un Centro de Negocios dedicado fundamentalmente a empresas españolas en Francia, y cuyo modelo ya ha sido imitado por nuestros colegas suecos.
7/ La cultura como arma de venta. Una opción válida:
El mercado francés es un mercado maduro y que presenta serias dificultades de penetración cuando no se le analiza convenientemente. Ahora bien, a pesar de sus dificultades y de sus aparentes rigideces, Francia continúa siendo un polo de atracción interesante que se transforma, genera nuevas ideas y nuevos productos para nuevos consumidores y nuevas formas de consumo.
Cada país tiene al menos una imagen asociada a su historia, dicha imagen, para ser bien utilizada, debe ser positiva y comercializarse intensivamente; la historia nos ofrece numerosos ejemplos:
- Estados Unidos, a través del Cine, la Conquista del Oeste y los Vaqueros ha conseguido que los jóvenes europeos conozcan mejor la historia de Norteamérica que la propia y sean capaces de pagar por un pantalón vaquero etiqueta roja 501, cinco veces más que por otro pantalón equivalente.
- Francia ha sabido mezclar existencialismo poético, urbanismo, arte y lujo, generando una identificación de esos conceptos a su propio ser a través de figuras que han marcado el pasado siglo: Chanel-Piaf-St-Germain-Catherine Deneuve- Eiffel, y que han vendido y siguen vendiendo la imagen de Francia en todo el globo.
- Los alemanes han sabido asociar la imagen de hombres metódicos, trabajadores y serios, a su industria, ya sea en el automóvil, en la química o en la farmacia, con excelentes resultados. Por ejemplo, cuando apareció la publicidad televisiva de SEAT Ibiza en Francia, los publicistas establecieron una oposición entre diseño, energía, color y pasión española, frente a resistencia, seguridad y mecánica alemana .
Nosotros españoles hemos usado y abusado de la imagen de sol, playa, toros, flamenco y farniente, pero tenemos otras imágenes asociadas, muchas veces contradictorias y que demuestran un amplio desconocimiento de nuestra idiosincrasia, por parte de nuestros socios comerciales europeos (dormilones, trasnochadores, vagos, trabajadores, incultos, corteses, arrogantes, agresivos, creativos, ….). Estamos pues obligados a identificar nuestros referenciales positivos y negativos en cada cultura con la que tengamos relaciones comerciales, dichos referenciales pueden ser genéricos o sectoriales y deberían permitirnos elaborar una estrategia de comunicación que ayude a nuestras empresas a vender, distribuir e implantarse.
El caso francés es particularmente interesante pues además de representar un mercado relativamente seguro y con buenas rentabilidades, sigue siendo una referencia de vanguardia para nuevos mercados y para el propio mercado español, es decir, estar presente en el mercado francés es una puerta de entrada, con prestigio, en otros mercados.
8/ Sectores y cultura. Diversidad de perspectivas:
Desde un punto de vista sectorial, en lo que se refiere a nuestra presencia en Francia, debemos señalar el sector Agroalimentario-Gastronómico, tanto por su importancia en términos de volúmenes de venta representados, como por su diversidad. A pesar de las dificultades que algunos mercados presentan, como es el caso del francés, las empresas españolas han ido ganando imagen y ennobleciendo ciertos productos que durante muchos años habían sido banalizados o ignorados, y estaascensión de los últimos años se debe fundamentalmente al uso de estrategias transversales que permiten realizar enlaces entre fenómenos culturales, tradiciones, modos y estilos de vida, comunicación de los mismos en los medios adecuados, productos y sistemas de distribución.
Todos conocemos el Jamón Ibérico y el Serrano, sus diferencias gustativas y características esenciales de cada producto, así como sus precios, ahora bien, para el extranjero, nuevo consumidor, lo que para nosotros son diferencias claras, para él, son matices que difícilmente pueden justificar las diferencias de precio, por ello, antes de lanzar cualquier campaña comercial agresiva, sería conveniente encontrar un referente en su propia cultura gastronómica que le aproxime a nuestras diferencias y que le haga comprender las variaciones de precio. En Francia existe: la oposición Paté - Foie Gras es tan fuerte y marcada en la cultura francesa que su utilización produce una comprensión casi inmediata de la oposición Serrano-Ibérico .
Con el Aceite de Oliva, la aproximación al problema del reconocimiento de nuestro aceite como superior es delicada y sutil, pues los franceses están convencidos de estar entre los 4 primeros productores y consumidores mundiales (El consumo medio de aceite de oliva por persona y año en Francia es de 5 litros, frente a los 17litros de España). El potencial de crecimiento es enorme, pero no tenemos imagen de marca, aunque ésta podría generarse por medio del sector Horeca, si conseguimos vender e introducir nuestro modelo cultural y nuestro estilo de vida que tanto adoran los más de 60 millones de turistas que visitan España cada año.
Con el vino, España ocupaba hasta hace poco buenas posiciones en el ranking, pero nunca había desarrollado una política de imagen-marca-calidad, asociada a calidad de vida, estilo de vida y salud, como se hace actualmente con el aceite de oliva o el Ibérico. Francia es, en estos momentos, el campo de batalla de una lucha sin cuartel, en el sector del vino; donde los vinos americanos están ganando posiciones gracias a una política de referente cultural común. El consumidor aún no llega a reconocer las marcas pero reconoce la uva utilizada (Cabernet-Sauvignon, Merlot, Chardonay) y las diferencias de precio. En lo que se refiere a España, reconocen la Denominación de Origen Rioja y prácticamente nada más. Los referenciales distintivos de calidad (D.O, Crianza, Reserva, ...) y de una adecuada relación entre precio, año, uva, región , denominación y procesos de creación, embotellamiento y etiquetado, son esenciales para relanzar nuestros vinos en esta lucha por el podium, esencial para nuestro equilibrio e imagen.
Las conservas españolas ofrecen una diversidad y calidad que, sin lugar a dudas, debieran inundar el mercado francés, no obstante, la realidad es otra, se desconocen completamente (aún así, el consumidor francés está cambiando, derivándose hacia nuevos conceptos de contenido y presentación, sin ser consciente de que lo que busca es, en parte, el concepto español de tapas, que representan variedad, minimalismo, sofisticación y sibaritismo gastronómico a precios aceptables), lo que debería conducirnos a una reflexión de fondo sobre nuestra estrategia comercial y tomar las medidas pertinentes. Es inaceptable que la primera potencia del mundo en conservas de pescado y preparados del mar (España), no esté representada en un país vecino (Francia), primer partenaire comercial y que detenta el label mundial de país de la gastronomía.
Lo mismo pasa con nuestra cerveza, Estrella (Hermanos Rivera), debiera tomar nota de la estrategia desarrollada actualmente por Cruz Campo o por Cañas y Tapas en Francia, con un éxito asombroso, debido a la mezcla del producto con un servicio asociado a nuestro modo de vida: La cultura del tapeo.
9/Modo de vida e imagen país:
España se beneficia de una imagen de marca extraordinaria en lo que se refiere a nuestro modo de vida y que se repercute positivamente en un sector: HORECA. (se trata, por supuesto, de la tradición cultural de ir de pinchos y tapas, conocida y reconocida por todos los extranjeros que han visitado España. De los más de 60 millones de turistas que visitan España cada año, alrededor de 10 millones son franceses, y todos sueñan con poder encontrar lo mismo en su tierra). Por estas razones, desde hace años, ciertas formas de restauración francesas intentan reproducir el esquema español, aunque por el momento con un éxito relativo y pocas veces duradero. Los motivos de este desarrollo del sector desprovisto de firmeza (que no ponen en duda la tendencia) son fundamentalmente dos:
El primero y quizás más importante de ellos, consiste en la dificultad de aprovisionamiento adecuado que tienen los Bares y Bodegas que intentan implantar la costumbre de Pinchos y Tapas entre su clientela, pues debido a su desconocimiento de la cultura gastronómica española, necesitan comprar tapas y pinchos pre-elaborados en semiconserva o congelados, representativos de lo que se hace en España, pero también de lo que el inconsciente colectivo francés identifica como típicamente español, no obstante, este tipo de producto acabado no se encuentra en Francia, lo que obliga a estas pequeñas unidades de negocio a solicitar a los importadores-distribuidores del sector HORECA, a que realicen operaciones de importación de dichos productos por pequeños importes. Como el mercado está atomizado y estos negocios tienen una duración de vida corta, los principales importadores HORECA son reticentes a comprometerse por los pequeños pedidos que dichos bares les hacen, lo que obliga a estos últimos a utilizar vías de aprovisionamiento paralelas y que no ofrecen garantías de seguridad alimenticia, lo que a medio plazo conlleva el cierre de los establecimientos y frena el despegue de la naciente industria de fabricación industrial de pinchos y Tapas en España, cuyos responsables encuentran grandes dificultades para negociar contratos de entrega de mercancía en el extranjero, duraderos y rentables. Además, la falta de homogeneidad en la calidad y el pirateo de conceptos, sin preocupación por el servicio ni por la imagen país vehiculada, están permitiendo a las estructuras autóctonas, como la de “Bar a Vin”, rehacerse una imagen innovadora al absorver el concepto, no protegido de Pinchos y Tapas y relanzarlo bajo un esquema de servicio francés sin necesidad de importar el producto español pre-elaborado, lo que sin duda está frenando el crecimiento de la fabricación y comercialización de pinchos y tapas en Francia. Este panorama gris, aún no es una realidad, pero pudiera llegar a serlo, para ello, para compensar esta tendencia, existen probablemente varias soluciones, aunque nosotros hemos encontrado sólo una, que tiene la ventaja de compensar o de ayudar a eliminar el segundo motivo de debilidad en el desarrollo de este sector,y que a continuación explicamos.
El segundo de los motivos que explican un desarrollo lento del sector es la falta o inexistencia de circuitos ciudadanos y de elementos de identificación cultural que transciendan lo puramente gastronómico, pues un restaurante, en un país extranjero – y más aún en Francia – debe transcender el servicio de preparación y entrega de platos, para vehicular un modo de vida, ensalzar una cultura o culturas y valorizar una imagen. En lo que se refiere a los circuitos ciudadanos, la triste realidad es que nadie, hasta ahora, ha realizado el mínimo estudio de geo-marketing, en relación con los hábitos de consumo. Por experiencia personal, observo que los que se instalan aisladamente, aunque sea en una zona céntrica reputada, tienen importantes transformaciones de clientela al cabo de un año de actividad, es decir, que la buena clientela se desplaza a otras zonas, siendo substituída por una clientela mediocre, que probablemente va desapareciendo en un período de varios años. Si existiesen circuitos de Bares de Tapas, bien identificados, en zonas bien localizadas y con distancias cortas, a pie, entre cada uno, el fenómeno de cansancio rápido de la buena clientela, que antes evocamos, no se produciría, gracias a la posibilidad de alternar en una misma, zona, bajo un mismo concepto nacional, pero en un marco gastronómico-cultural distinto. De esta manera, se introducirían ciclos largos en los períodos de vida de los establecimientos y un considerable incremento de los fondos de comercio. Esta situación permitiría dar credibilidad al proyecto de crear una asociación de Compras animada por estos bares, y ello se traduciría en una mayor facilidad de negociación con los especialistas del sector Horeca, para que importen de España las tapas solicitadas por el público, pues habría un volumen suficiente de producto importado, por pedido.
Indudablemente, la fabricación y exportación española de productos alimenticios se vería positivamente afectada y los pequeños establecimientos de vinos y tapas, se convertirían en verdaderos embajadores de nuestra particular cultura, que unos 10 millones de franceses viven cada año y en la cual no cesan de soñar, a su regreso a Francia. Aunque para ello, y pocos se hayan dado cuenta, hace falta que nos pongamos a fabricar y distribuir tapas preparadas, precocinadas, congeladas y en semiconserva, por conceptos genéricos, regionales o de estación y que el acabado final de dichos productos necesite, además – con el fin de hacer presentaciones de productos por categorías - inputs complementarios como vinagre, aceite, pimientos, vinos, licores, ….. La introducción en la restauración de las tapas, produce un efecto de valor añadido sobre la imagen, ayuda a generalizar una costumbre y ayuda a vender aisladamente los productos que componen las tapas, lo que supone inducir a la Gran Distribución y a la Distribución Especializada y selectiva a comprar dichos productos para ofrecérselos a un publico que demanda.
El éxito en el sector horeca vendrá dado por las ganas de copiar nuestro modo de vida, y el éxito en las otras redes de Distribución vendrá condicionado por el éxito en el sector horeca. La asociación de cultura, modo de vida, turismo, gastronomía, producción industrial, restauración y gran distribución, imagen país positiva en el sector y una buena comunicación y planificación estratégica, son las bases del éxito a medio plazo de este gran sector español (Una revista o web que se llamase: “Vivir como en España”, tendría seguramente un gran éxito). Si además, añadimos a los aspectos señalados una adecuada estrategia fiscal (en este sentido, podemos imaginar un circuito ciudadano creado por una gran marca, con 4 o 5 franquiciados a una distancia máxima entre cada uno de 5 minutos de marcha, con una unidad matriz generadora de la cocina y 4 unidades de reducidas dimensiones y de venta pre-fabricada, todas conectadas por intranet, que solo ofrecen el servicio de entrega y no el de fabricación o cocina, permitiéndoles por ello, evitarse los conflictos de evacuación de humos y olores, y beneficiándose de un tipo de IVA reducido de 5,5% y no el de 19,6% de la mayor parte de los restaurantes ), consideramos que no atacarse al mercado francés sería un crimen de lesa majestad.
10/ Sector Inmobiliario, la inversión extranjera y los centros de negocios como alternativa a la inversión tradicional:
Entre el año 2004, 2005, 2006 y 2007 los sectores de la construcción y de la promoción inmobiliaria españoles dieron un paso de gigante atravesando los Pirineos, como mucho antes hizo la gran banca española (BBVA, SANTANDER, BANCO POPULAR, SABADELL, CAIXA BANK, CAIXA NOVA, la CAIXA, la CECA, BANCO PASTOR, la KUTXA, ...), y tan solo un poco antes hicieron los del sector de la moda (Zara Mango, Cortefiel, Agata Ruíz de la Prada, Adolfo Domínguez, ...), de material de construcción (PORCELANOSA, Piedra Natural, ...), del transporte, del turismo y de la hostelería (SOL MELIA, Viajes El Corte Inglés, IBERRAIL, Hoteles HUSA, Hoteles HOTUSA, IBERIA, AIR EUROPA, VUELING), de la energía (ENDESA, IBERDROLA) y últimamente el gas (GAS NATURAL), así como el sector de Electrodomésticos (FAGOR) o el de Agroalimentario y Restauración (EBRO PULEVA, GARLIC, EL FOGON, LIZARRAN, CAÑAS Y TAPAS, ...).
En julio de 2004, Colonial compró SFL, 50% de la inversión española en Francia en 2004. En marzo de 2005, dio el paso Metrovacesa al adquirir Gecina y en mayo de 2005, Fadesa adquirió Rive Gauche. A partir de ese momento, se abrió la veda y hoy, ya hay más de 12 españoles del sector instalados en Francia, entre los que podemos señalar al grupo LAR, a POLARIS, a MARINADOR, ..., etc.
¿Cuáles son las razones de este repentino interés por Francia?
En primer lugar, una fiscalidad relativamente favorable en ambos países, concretamente, en Francia, gracias al estatuto de Sociedad de Inversión Inmobiliaria Cotizada (SIIC), las actividades del promotor se encuentran exoneradas del Impuesto de Sociedades; y en España, la Ley le permite deducir los intereses del préstamo hipotecario, vinculado a la deuda generada por la adquisición del bien, a lo que se añade la no imposición de los dividendos aferentes.
En segundo lugar, el Convenio Franco-Español para evitar la doble imposición, firmado en 1995, exonera a los inversores españoles en Francia del Impuesto sobre los dividendos percibidos en Francia.
En tercer lugar, los resultados particularmente buenos que presentan (aunque ahora quizás tengamos que decir: presentaban) las sociedades promotoras españolas, que se encontraban catapultados por los bajos tipos de interés, la concepción distinta del gasto, del ahorro y de la inversión que manifiestan los españoles respecto a los otros ciudadanos europeos ( en 2005, en España se ha construido tanto como en Alemania, Italia y Francia juntos) y el excepcional incremento de la internacionalización de la economía y modo de vida españoles, constituyen el motor del crecimiento económico (17% del PIB en la construcción frente al 12% del turismo y 16% de las Industrias Agroalimentarias) (la construcción solo representa el 6% del PIB en Francia). Asimismo, cuando comparamos estos índices con los equivalentes en Francia, comprendemos perfectamente la atención suscitada, pues son un signo claro del gran potencial de crecimiento de Francia, además, es necesario recordar que invertir en Francia, permite diversificar el riesgo. No olvidemos que existe una cierta proximidad sociolingüística y cultural con la población francesa, y que hoy por hoy, ésta tiene mayor poder de compra, además la legislación fiscal bonifica al inversor profesional (Ley Robien), por último Francia está considerada una zona segura, con tasas de rentabilidad cercanas al 8/9% y con precios sensiblemente inferiores a los de Inglaterra.
A pesar de lo dicho, la inversión extranjera en España debe moverse en dos sentidos y en todos los sectores, y por ello representa para nosotros un rompecabezas mayor y prioritario, pues la falta de liquidez en los mercados internacionales, ha generado una reducción en la entrada de capital extranjero en España, y el abandono de la inversión extranjera, unido a la cada vez más importante salida de capitales, puede cortocircuitar, a corto plazo, la generación de empleo. ¿Cuáles son los otros factores que explican, en muchos casos, el freno de la inversión extranjera?, ¿existen soluciones que permitan eliminar los mecanismos de frenado de dichas inversiones?. Nosotros hemos censado varios mecanismos de frenado de la inversión, que constantemente aparecen en las conversaciones con empresarios y en múltiples análisis aparecidos en la prensa:
1) Costes de Producción. La España actual, aunque en continua evolución, es el resultado de un intenso desarrollo económico y social llevado a cabo durante los últimos años. El aumento de nuestra capacidad económica y de nuestro nivel y calidad de vida, lleva aparejado un incremento paralelo de los costes (de producción, de consumo, laborales, administrativos, de prevención en seguridad y en salud, etc....). Si ponderamos el coste del trabajo en su aportación al valor final de bienes y servicios, observamos su relevancia y su gran impacto en lo que se refiere a la competencia con países que presentan un bajo coste salarial. Evidentemente el impacto negativo sobre nuestra capacidad para atraer se reduciría ostensiblemente si nuestra mano de obra tuviese un alto nivel de productividad y de competencia, pues la generación de valor compensaría el efecto costes. En tal sentido, mientras se incrementa progresivamente la I+D+I en nuestras empresas y el nivel de formación y de competencias de nuestros trabajadores, es necesario encontrar mecanismos compensadores, de lo contrario, la desviación de capitales hacia los países con bajo coste salarial, como ya está pasado ahora, será ineluctable. La situación en Francia constatamos que es muy similar a la española.
2) Barreras Administrativas y Culturales. Los países que han alcanzado un alto nivel de desarrollo económico, humano y social, como es el caso de Francia o de España, generan, en su ascendencia, numerosos procedimientos administrativos tendentes a proteger a la población de abusos, a controlar los aspectos financieros, a garantizar la salud pública y la seguridad ciudadana, a mejorar las condiciones de distribución de productos, a mejorar la competencia eficiente de las empresas, evitando situaciones de monopolio de hecho, a controlar los precios, etc. Asimismo, todos los procedimientos administrativos creados en un Estado, corresponden a su propia idiosincrasia y forma de entender la vida, por lo que a lo meramente administrativo se asocia el fenómeno cultural, cuyo impacto, a veces, sobrepasa lo imaginable, constituyendo una doble barrera que en algunos países es casi infranqueable, como puede ser el caso de Francia, y en menor medida, el de España. Nuestra riqueza cultural, debiera ser un incentivo a la llegada de capitales, pero como también va asociada a los mecanismos antes descritos. El conjunto puede constituir una barrera y desviar las intenciones de inversión hacia países emergentes, donde los procedimientos de entrada, - en algunos - aún son extremadamente simples; por lo que es necesario trabajar en la armonización y concentración de procedimientos e interlocutores que den confianza y sean 'du croire', para facilitar el proceso de penetración y atracción de capitales.
3) El Coste de Retirada. Por último, se debe tener en cuenta que incluso cuando las dos primeras dificultades, puestas al descubierto con el análisis de los mecanismos que influencian las decisiones de los inversores, han sido superadas y el inversor se ha lanzado de lleno en la apertura de mercado, creando una nueva estructura jurídica o adquiriendo una preexistente, el camino no está exento de peligros, es decir, que puede ocurrir que a pesar de su voluntad férrea y de su acertado análisis, los resultados comerciales no sean los esperados y pongan en peligro el patrimonio del inversor. En tales casos, la mejor estrategia es una retirada a tiempo, ahora bien, lo que en una operación militar puede ser factible con limitados costes, en el entramado de relaciones económico-jurídicas que se generan con la apertura de un nuevo negocio, los costes de ruptura adelantada de contratos pueden ser muy elevados y exigen arduas negociaciones con el apoyo de intermediarios y de juristas. Los costes citados varían con los países debido a la existencia de cláusulas distintas para contratos equivalentes (por ejemplo en Francia, el contrato de arrendamiento comercial se establece por un período máximo de 9 años, renovable cada tres, eso quiere decir que al firmar el contrato, la empresa, se compromete por un período mínimo de tres años, duración que puede considerarse larguísima cuando, la empresa decide abandonar la explotación al cabo de un año, y aún le quedan dos años de alquiler por pagar, el inversor siempre será sensible a este elemento de costes, como lo será con los diferentes contratos de suministros, de telefonía, de equipamiento electrónico, o de compra de mobiliario, sin considerar las fianzas perdidas y los contratos de seguros así como las múltiples inscripciones legales. Pero no acaba ahí, la contratación de personal así como los despidos aferentes al corte y desaparición de actividad, no están exentos de peligro, en caso de contestación ante los tribunales, que muchas veces se concluyen con el pago de importantes indemnizaciones) y el elevado importe de este conjunto de costes, frena muchas veces las decisiones de inversión o alarga el período de reflexión, comparando los costes de retirada con los países del entorno, como es el caso con los nuevos miembros de la Unión Europea.
Esta circunstancia negativa, que tanto pesa en las decisiones de inversión, puede ser controlada y puesta en cuarentena, gracias a la utilización de los servicios de Centros de Negocios, que reducen los riesgos y los desembolsos iniciales aferentes a toda actividad. Esta circunstancia permite a los inversores iniciar sus actividades eliminando una parte de los riesgos derivados de la ruptura de contratos en curso.
¿Cómo funcionan estos Centros de Negocios?
Un Centro de Negocios, es una estructura jurídica sencilla de empresa prestataria de servicios a medio camino entre la inmobiliaria y la gestoría, que permite la subrogación de la mayor parte de los contratos de suministro de materiales, energía y servicios, de arrendamiento, de equipamientos, de servicios profesionales y hasta de una parte del personal. Ahora bien, la vocación de uso de un Centro de Negocios, debe ser provisional, y ser considerado como un paso prudente, antes de la instalación definitiva.
1') En lo que se refiere a los costes de producción, la solución de Centro de Negocios, es, en términos brutos, más cara que la instalación tradicional, no obstante, en términos de tesorería o fondo de maniobra, es inmejorable, pues se eliminan los importantes pagos adelantados y una parte de las fianzas, y sólo se paga al personal de recepción como una prestación de servicios, es decir, a prorrata del uso o empleo necesario, asimismo, se eliminan las amortizaciones de un material que pronto se vuelve obsoleto, disponiendo siempre de los últimos modelos, con un servicio de mantenimiento pagado también a prorrata. Y por si fuera poco, los asesores del Centro se ponen al servicio del inversor, para mejor dominar, in situ y sin problemas interculturales o de multiculturalidad, las cuestiones relativas a los riesgos y contratos de su actividad.
2') En lo que se refiere a las barreras Administrativas y culturales, la solución de Centro de Negocios es óptima, pues el conjunto de profesionales que forman parte de su staff habitual, no solo aportan un alto valor añadido, por el aspecto profesional, sino también por el cultural, pues permiten que se dé el paso hacia la generación de redes profesionales en un lapso rápido de tiempo y en un nuevo país, asimismo, el gestor del Centro se convierte en un interlocutor único, y en la medida de lo posible uniformizado o armonizado, para que las expectativas creadas por los transmisores de mensaje en el exterior (Asesores, Cámaras y Oficinas Económicas y Comerciales) se cumplan, generándose calidad, credibilidad y confianza.
3') En lo que se refiere al coste de retirada, la solución de Centro de Negocios, es, no solo óptima, sino también evidente, pues como habíamos dicho anteriormente, los costes citados varían con los países debido a la existencia de cláusulas distintas para contratos equivalentes y el elevado importe de este conjunto de costes, frena muchas veces las decisiones de inversión o alarga el período de reflexión, sobre todo si comparamos los costes de retirada con los países del entorno, como es el caso con los nuevos miembros de la Unión Europea. En tal sentido, un Centro de Negocios es una estructura jurídica sencilla de empresa prestataria de servicios a medio camino entre la inmobiliaria y la gestoría, que permite la subrogación de la mayor parte de los contratos de suministro de materiales, energía y servicios, de arrendamiento, de equipamientos, de servicios profesionales y hasta de una parte del personal.
La solución que hemos encontrado parece increíblemente bien adaptada, ahora bien, como decíamos antes, la vocación de uso de un Centro de Negocios, debe ser provisional, y éste debe ser considerado como un paso prudente, antes de la instalación definitiva, eliminando miedos, barreras, costes y generando confianza y credibilidad. Fruto de la colaboración de dos instituciones (Agencia de Desarrollo de Val de Marne y Cámara Oficial de Comercio de España en Francia) con dos empresas especializadas en el sector inmobiliario y en la gestión de espacios de negocio (SILIC y ATEAC), nace el primer Centro de Negocios especialmente dedicado a España. El éxito de este nuevo mecanismo de ayuda a la internacionalización de la empresa española en Francia, marcará un hito en la historia de las relaciones económicas hispano-francesas, en las que nuestra Cámara está plenamente inmersa desde el 8 de octubre de 1886, fecha de su creación, hace ahora casi 121 años.
José Francisco Rodríguez Queiruga
Secretario General
Cámara Oficial de Comercio de España en Francia
www.cocef.com
22, rue Saint Augustin - 75002 Paris
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